Desert Du Reel

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Poeta Negro

Poeta negro,
un seno de doncella te obsesiona poeta amargo,
la vida bulle y la ciudad arde,
y el cielo se resuelve en lluvia,
y tu pluma araña el corazón de la vida.
Selva, selva, hormiguean ojos en los pináculos multiplicados; cabellera de tormenta,
los poetas montan sobre caballos, perros.
Los ojos se enfurecen, las lenguas giran el cielo afluye a las narices como azul leche nutricia; estoy pendiente de vuestras bocas mujeres, duros corazones de vinagre.

Antonin Artaud

La Raíz De La Violencia

7.10.2008



Hace ya varios años que está científicamente comprobado que los efectos devastadores de los traumatismos infligidos a los niños repercuten inevitablemente sobre la sociedad. Esta verdad concierne a cada individuo por separado y debería –si fuese suficientemente conocida– llevar a modificar fundamentalmente nuestra sociedad, y sobre todo a liberarnos del crecimiento ciego de la violencia. Los puntos siguientes ilustrarán esta tesis.


  • Cada niño viene al mundo para expandirse, desarrollarse, amar, expresar sus necesidades y sus sentimientos.
  • Para poder desarrollarse, el niño necesita el respeto y la protección de los adultos, tomándolo en serio, amándolo y ayudándolo a orientarse.
  • Cuando explotamos al niño para satisfacer nuestras necesidades de adulto, cuando le pegamos, castigamos, manipulamos, descuidamos, abusamos de él, o lo engañamos, sin que jamás ningún testigo intervenga en su favor, su integridad sufrirá de una herida incurable.
  • La reacción normal del niño a esta herida sería la cólera y el dolor. Pero, en su soledad, la experiencia del dolor le sería insoportable, y la cólera la tiene prohibida. No le queda otro remedio que el de contener sus sentimientos, reprimir el recuerdo del traumatismo e idealizar a sus agresores. Más tarde no le quedará ningún recuerdo de lo que le han hecho.
  • Estos sentimientos de cólera, de impotencia, de desesperación, de nostalgia, de angustia y de dolor, desconectados de su verdadero origen, tratan por todos los medios de expresarse a través de actos destructores, que se dirigirán contra otros (criminalidad, genocidio), o contra sí mismo ( toxicomanía, alcoholismo , prostitución, trastornos psíquicos, suicidio).
  • Cuando nos hacemos padres, utilizamos a menudo a nuestros propios hijos como víctimas propiciatorias: persecución, por otra parte, totalmente legitimada por la sociedad, gozando incluso de un cierto prestigio desde el momento en que se engalana con el título de educación. El drama es que el padre o la madre maltratan a su hijo para no sentir lo que le hicieron a ellos sus propios padres. Así se asienta la raíz de la futura violencia.
  • Para que un niño maltratado no se convierta ni en un criminal, ni en un enfermo mental es necesario que encuentre, al menos una vez en su vida, a alguien que sepa pertinentemente que no es él quien está enfermo, sino las personas que lo rodean. Es únicamente de esta forma que la lucidez o ausencia de lucidez por parte de la sociedad puede ayudar a salvar la vida del niño o contribuir a destruirla. Esta es la responsabilidad de las personas que trabajan en el terreno del auxilio social, terapeutas, enseñantes, psiquiatras, médicos, funcionarios, enfermeros.
  • Hasta ahora, la sociedad ha sostenido a los adultos y acusado a las víctimas. Se ha reconfortado en su ceguera con teorías, que están perfectamente de acuerdo con aquellas de la educación de nuestros abuelos, y que ven en el niño a un ser falso , con malos instintos, mentiroso, que agrede a sus inocentes padres o los desea sexualmente. La verdad es que cada niño tiende a sentirse culpable de la crueldad de sus padres. Y como, a pesar de todo, sigue queriéndolos, los disculpa así de su responsabilidad .
  • Hace solamente unos años, se ha podido comprobar, gracias a nuevos métodos terapeúticos, que las experiencias traumatizantes de la infancia, reprimidas, están inscritas en el organismo y repercuten inconscientemente durante toda la vida de la persona. Por otra parte, los ordenadores que han grabado las reacciones del niño en el vientre de su madre, han demostrado que el bebé siente y aprende desde el principio de su vida la ternura, de la misma manera que puede aprender la crueldad.
  • Con esta manera de ver, cada comportamiento absurdo revela su lógica , hasta ahora ocultada, en el mismo instante en que las experiencias traumatizantes salen a la luz.
  • Una vez conscientes de los traumatismos de la infancia y de sus efectos podremos poner término a la perpetuación de la violencia de generación en generación.
  • Los niños, cuya integridad no ha sido dañada, que han obtenido de sus padres la protección, el respeto y la sinceridad necesaria, se convertirán en adolescentes y adultos inteligentes, sensibles, comprensivos y abiertos. Amarán la vida y no tendrán necesidad de ir en contra de los otros, ni de ellos mismos, menos aún de suicidarse. Utilizarán su fuerza únicamente para defenderse.
  • Protegerán y respetarán naturalmente a los más débiles y por consecuencia a sus propios hijos porque habrán conocido ellos mismos la experiencia de este respeto y protección y será este recuerdo y no el de la crueldad el que estará grabado en ellos.

    Alice Miller 2008

La ideología Hoy

7.09.2008



Por Slavoj Zizek

Kinder Sorpresa, uno de los productos de chocolate más populares en venta en toda Europa Central, son cáscaras de huevo vacías hechas de chocolate, envueltas en un papel de brillantes colores; cuando uno desenvuelve el huevo y rompe la cáscara de chocolate encuentra en el interior un pequeño juguete de plástico (o las piezas para armar un pequeño juguete). Un niño que compra este huevo de chocolate, en general, lo desenvuelve nerviosamente y rompe el chocolate sin molestarse en comerlo, interesado sólo en el juguete que hallará en el interior. Este amante del chocolate, ¿no es un perfecto caso de la frase de Lacan "Te amo pero, inexplicablemente, amo algo de ti que es más que tú mismo y, por lo tanto, te destruyo"? Y, efectivamente, ese juguete, ¿no es el objet petit a en su estado más puro, el pequeño objeto que llena el vacío central de nuestro deseo, el tesoro oculto, ágalma, que está en el centro de la cosa que deseamos?


Este vacío maerial ("real" que está en el centro, por supuesto, representa la brecha estructural ("formal" por cuya causa ningún producto es "realmente ESO", ningún producto está a la altura de las expectativas que provoca. En otras palabras, el pequeño juguete de plástico no sólo es diferente del chocolate (el producto que compramos); aunque es materialmente diferente, llena el hueco que hay en el chocolate mismo; es decir, se presenta en la misma superficie que el chocolate. Como ya sabemos por Marx, la mercancía es una entidad misteriosa llena de caprichos teológicos, un objeto particular que satisface una necesidad particular, pero al mismo tiempo, es la promesa de "algo más", la promesa de un goce insondable cuya verdadera ubicación es la fantasía y toda la publicidad apunta a ese espacio fantasmático ("Si usted bebe X, no sólo obtendrá una bebida, sino también?". El juguete de plástico es el resultado de una arriesgada estrategia dirigida a materializar, a hacer directamente visible ese misterioso exceso (...)


Dicho de otro modo: la "VERDADERA" mercancía sería aquella que no necesitara ningún complemento, aquella que simplemente entregara enteramente lo que promete: "usted obtiene aquello por lo que paga, ni más ni menos"[1].
[1] No sorprende pues que estos huevos ahora estén prohibidos en los Estados Unidos y deban ser contrabandeados desde Canadá (y vendidos al triple de su precio). Detrás del pretexto oficial (le hacen comprar al consumidor un objeto que no es el que anuncia la publicidad), es fácil discernir cuál es la razón más profunda: estos huevos exhiben abiertamente la estructura inherente a una mercancía.


Slavoj Zizek. El títere y el enano. El núcleo perverso del cristianismo.
Buenos Aires, Paidós, 2005, 240 págs (ISBN 950.12.6546.3)

Descubriendo al Niño

4.29.2008



“Una persona es una persona, sin importar el tamaño”, esta frase se desprende de la adaptación cinematográfica del libro ¡Horton escucha a Quien! del Dr. Seuss, Se trata de poner una especie de moraleja en las películas infantiles con el fin de que los niños aprendan a no ser racistas y a no discriminar. Pero no son las películas ni la televisión las encargadas de enseñar valores a los niños, sino el ejemplo de los adultos, y en este punto, la historia nos muestra que el niño ha sido relegado injustamente por la sociedad adulta. Con grandes trabajos les hemos podido reconocer su condición humana y que sus necesidades son distintas a las de un adulto con la aún reciente convención de los derechos de los niños. Pero aún existe gente que ve en el niño a un adulto chiquito, una mercancía o un objeto de uso privado. Pero esto no es algo novedoso, a través del arte podemos ver como se ha contemplado a la infancia a través de la historia.

Entre los siglos XV y XVIII la ropa de los niños era exactamente la misma que la que usaban los adultos. Inclusive en sus comportamientos y actitudes son la copia de las personas mayores y solo se distinguen por su talla. Hasta el siglo XVIII, el cuerpo del niño queda totalmente sepultado bajo la ropa, la única distinción entre niños y niñas, es que las niñas son los botones delanteros. El traje del hombre ira evolucionando, primero usará camisa y después calzón y poco a poco irá descubriendo sus piernas y se pondrá calcetines. Pero el niño no está autorizado a vestir igual, sino que se le obligará las ropas que usaban los adultos.

Además, en los retratos se les ve a los niños con vestidos de cintas sueltas, que bien podrían ser residuo de las mangas sueltas del vestido medieval o en una explicación más osada, son un resabio de las riendas, pues en aquellas épocas cuando un niño empezaba a caminar se le tenía sujeto como a un caballo y cuando eran más pequeños aún, se les enganchaba a la pared para mantenerlos alejados de las ratas o para tenerlos más cerca del calor que desprendía el fogón alto, o también se les dejaba colgados cuando los mayores se iban a trabajar. Irónicamente, en la actualidad venden una especie de arnés que usan algunos padres para salir a pasear con sus hijos por el centro comercial o por la calle.


De la edad Media a la época clásica, al niño solo se le toma en cuenta para golpearle. Pero cuando lo empleaban los pintores, el niño pasaba a ser símbolo de un ángel, siendo además el bebé desnudo un símbolo también por lo que se permitía que posaran, siendo este el único momento donde eran admirados, queridos y mirados. Los adultos no mostraban ningún atisbo de sentir que los niños tenían el espíritu de una persona sino que lo rebajaban a la condición de un juguete. Inclusive en un texto de Montaigne, un filosofo y escritor del siglo XVI, comenta la pérdida de dos de sus hijos como quien dice: “He perdido a mis dos perros o a mis dos gatos” o en sus palabras, tal pérdida forma parte de los sucesos corrientes. En el texto de Montaigne, ni siquiera dice que han muerto, dice que ha perdido objetos.



En el siglo XVIII, el niño vestirá como un pequeño adulto y empieza a ser el sólo el modelo de la pintura, o bien, se le muestra en la naturaleza o en sus juegos grupales o con su mascota. Es hasta el siglo XIX donde aparecen niños con trajes de escolares y con actitudes propias de los niños y empieza a haber un asomo de sentimiento en las expresiones de los niños. Por fin se le toma en cuenta como un ser con afectividad. Finalmente en el periodo correspondiente al siglo XX, el niño aparece en grupo o de a dos, raramente solo, pero siempre, se le hace adoptar una pose típica de la fotografía y una actitud desesperadamente convencional: harapiento o en traje de domingo, como monito de mamá o del pintor-fotógrafo.




Lo anterior solo nos sirve para comprobar que el mensaje ideológico del adulto acerca de la infancia, está constantemente despojándola de su esencia de ser humano y privándolo de su historia. En la actualidad, esto se repite en formas mucho más sutiles, al reducir a la niñez a un campo de mercado o grupo consumidor de productos varios (juguetes, comida chatarra, series de T.V.).



Žižek y la Ideología

4.23.2008



Muchas veces hemos tenido confrontaciones con otras personas, ya sea porque nuestras opiniones son encontradas, o porque no avalamos sus modos de actuar. Y esto se debe a que en un sinfín de ocasiones, sentimos que están violentando nuestros principios o nuestros ideales más profundos. Así, la ideología es el conjunto de ideas, que tienden a la conservación o la transformación del sistema existente (económico, social, político...), que caracterizan a un grupo, institución, movimiento cultural, social, político o religioso. Y todo pertenecemos a algún grupo con el que compartimos la misma manera de pensar: los amigos que se reúnen a jugar dominó, las señoras que se juntan a tejer, las amigas que conviven en el café.


Este sistema de ideas, se exterioriza en acciones, que a su vez sustentamos con la creencia de que nos son útiles y que nos facilitan la vida al hacerla más práctica y sensata. Un ejemplo bastara: hace mucho tiempo, mi amigo Beto que es un geek1, tenía una agenda electrónica, una cámara fotográfica, y un discman pero cuando salió un celular que podía suplir las funciones de esos aparatos, lo compro. Es decir, Beto no solo lleva una vida práctica, más bien compro ese celular para mostrar que su vida se rige por una actitud práctica y sensata. Nuestras acciones cotidianas reflejan un cierto modo de pensar.


Slavoj Žižek realiza un análisis de la ideología y retoma a uno de los primeros estudiosos que hicieron este tipo de análisis: Lévi-Strauss con su triángulo semiótico de la preparación de alimentos (crudos, hervidos, horneados) demostrando cómo la comida funciona también como "alimento para el pensamiento" o cómo piensas por lo que comes, pero Žižek le da una giro de 180˚ al aplicar a el excremento el mismo método que usó Lévi-Strauss.








¿Cómo se elimina el excremento en las diferentes culturas occidentales? En inodoro tradicional alemán, el agujero por donde desaparece la caca está puesto al frente, de modo que antes de su viaje final puedes inspeccionarla a profundidad.












En cambio, en Francia, el agujero se localiza en la parte posterior, y se trata de que la caca desaparezca lo más pronto posible.




Finalmente el inodoro americano, el que todos conocemos, es una especie de combinación o el punto medio entre los opuestos que simbolizan sus contrapartes alemanas y francesas, en el cual la taza está llena de agua y la caca flota a la vista del que la quiera ver pero sin permitir analizarla a fondo.
A simple vista podemos ver, dice Žižek, que ninguna de las variantes descritas se puede justificar en términos puramente utilitarios sino que hay una cierta percepción ideológica de cómo debe relacionarse un sujeto con sus heces y en el caso de los inodoros, son la expresión de tres actitudes existenciales diferentes: Alemania refleja la profundidad y la introspección, Francia la precipitación revolucionaria (en cuanto un gobernante no les agrada se desasen de él) y los ingleses el pragmatismo utilitario moderado. En términos de posición política tenemos el conservadurismo alemán, el radicalismo revolucionario francés y el liberalismo moderado ingles. Žižek asevera que esta referencia a los inodoros nos permite reconocer las ideologías de los países de la tríada Alemania-Francia-Inglaterra.

Para Žižek, la ideología esta materializada en los escenarios más íntimos de la vida. Por ejemplo, en los tres estilos de vello púbico femenino. El vello salvaje y descuidado que indica una actitud natural, tipo de hippie, que favorece la espontaneidad. O el preferido por los yuppies2, cuidado cual jardín francés, donde se rasura el vello junto a ambas piernas, de modo que solo quede una delgada línea al centro, con bordes bien definidos. Finalmente, el estilo punk, donde la vagina es rapada y decorada con piercings. En el fondo, el vello púbico habla de una actitud hacía el sexo.
La exteriorización de la ideología tiene como resultado la exposición de nuestro inconsciente. Žižek toma de ejemplo el caso de Michael Jackson, y dice que todo el mundo se sorprendió cuando salieron a la luz las acusaciones del comportamiento inmoral del cantante (el abuso sexual con niños pequeños), pero algunos comentaristas lanzaron la pregunta ¿acaso no estuvo el “lado oscuro” de Michael Jackson expuesto todo el tiempo y a plena luz en los videoclips de sus canciones, los cuales estaban saturados de violencia ritualizada y gestos sexuales obscenos? Otro ejemplo es el film de Día de Independencia donde parece ser que el mensaje oculto es que la única manera de que las naciones del mundo se unan es que caiga una catástrofe (la invasión de los extraterrestres).

O para finalizar ¿Qué nos muestran los cortometrajes de Tom y Jerry? Un sistema de competencia exacerbada, seres que se matan unos a otros; un universo extremadamente agresivo, horrible. Esos dibujos señalan cruelmente la lucha por la supervivencia y que en cierto modo, son un reflejo de la sociedad donde vivimos.
Para Slavoj Žižek, el inconsciente está expuesto, no oculto por una profundidad insondable; o como decían en los expedientes secretos X: “La verdad está afuera”.

EL MODERNO SÍSIFO

4.08.2008



"¿Qué es un hombre rebelde? Es un hombre que dice no. Se niega pero no renuncia, pero a la vez es un hombre que dice si en desde su primer movimiento", estas palabras son las que inauguran el ensayo de El Hombre Rebelde de Albert Camus. Un movimiento de rebelión se apoya, básicamente, en el rechazo tajante de una intrusión juzgada como intolerable y en la certidumbre confusa de un buen derecho, pero más aún, a la impresión de que se tiene "un derecho a…". En toda rebelión hay una adhesión, total o parcial del ser humano a una parte de sí mismo, el ser humano deja de verse como un esclavo y le pide a su adversario que lo trate como un igual. Es un ser humano que aspira a hacer reconocer por los demás algo que tiene y que ya ha sido reconocido por él, por este motivo la rebelión es el acto del ser humano informado que posee conciencia de sus derechos, por lo tanto el rebelde defiende lo que es y lucha por la integridad de una parte de su ser, no trata de conquistar sino de imponer. La rebelión se limita a rechazar la humillación sin pedirla para los demás. Pero lo más importante es que la rebelión no nace solamente, y forzosamente del espíritu oprimido, sino que puede nacer también ante el espectáculo de la opresión de que otro es víctima. Y en este sentido ¿No son las mujeres las más grandes oprimidas históricamente? ¿No es acaso la mujer la gran ignorada por el sistema masculino de entender el mundo? Al grado de que un psicoanalista tuvo que denunciar ese vacío incontrolable, peligroso y desestabilizador con la sentencia de "La mujer no existe". Se han hecho avances, poco a poco las mujeres van haciendo conciencia de sus derechos (tanto los reconocidos como los no reconocidos por el sistema imperante) al grado de que ahora las clases políticas aseguran que ahora existe una igualdad de géneros. Esta igualdad teórica, es la simiente del espíritu de la rebelión, pues tras ella se esconden grandes desigualdades de hecho. Para dar un ejemplo, en los foros de consulta destinados para armonizar los ordenamientos estatales con la Ley General de Acceso de la Mujeres a una Vida Libre de Violencia, un político afirmó que no factible considerar a la mujer como único sujeto de violencia en la familia, ya que se podría crear un "paraíso con ventaja" para el sexo femenino. ¿Cómo este funcionario se puede poner a hablar de "paraísos con ventajas" para las mujeres cuando ser mujer equivale a un enorme probabilidad de ser golpeada, asesinada, violada, o discriminada? Eso que él llama "paraíso" es simplemente el reconocimiento a las mujeres de un derecho al que tenemos que ser merecedores todos. Por eso mismo, tenemos que transformarnos en rebeldes, en el sentido camusiano del término, y solidarizarnos con ellas, porque simplemente, lo que ellas viven, no es algo que yo quiero para mí ni para nadie, porque ninguna persona tiene derecho a ser tratado así. Y si nos cuesta trabajo pensar en las mujeres en lo general, pensemos desde lo particular, en que queremos lo mejor para nuestra madre, pareja, hijas, etc. Ser rebelde implica tomar una postura y una actitud, un modelo de vida y gritar ¡No!, a todo lo que sea injusto e indigno para mí mismo y para todos los seres humanos, sean mujeres, niños o ancianos. Es solidarizarse y ayudarle al otro a conocer sus derechos y defenderlos, porque son tanto míos como suyos. Es un trabajo arduo, y puede parecer absurdo, y algunos dirán que es inútil y en este aspecto nos parecemos a Sísifo, quien fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio; pero por un instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y mientras desciende a recoger su carga, Sísifo experimenta la libertad y disfruta del paisaje, asimismo, nosotros disfrutaremos de que vamos forjando un verdadero paraíso, para hombres y mujeres. Y es durante ese instante en que Camus insiste en que "Uno debe imaginar feliz a Sísifo" y nosotros también lo seremos.